viernes, 2 de enero de 2009

VUELOS Y ALCANCES




Este Blog debe su título a dos grandes maestros: Juan de la Cruz y Vicente Gallego. El primero nos dejó su irrepetible testimonio en el siglo XVI. El segundo, por fortuna, aún nos sigue deleitando con sus maravillosos y apasionados escritos. Además de con sus libros, los que gozamos de su amistad, disfrutamos de su paz, humanidad, sencillez, alegría y sabiduría.
GRATITUD hermano.




VUELOS Y ALCANCES

Vislumbro la absoluta sencillez,
la obediente eficacia
con que todo se ajusta a su tarea
de vuelos y de alcances.
Ni una onda tremola en desacuerdo,
ni un cabello de luz está danzando
sobre este negativo por su cuenta.

No hay nada personal
en estos filamentos que registran
el ciego fogonazo de la vida.
Y así como las olas
van tejiendo su danza porque manda
un viento sobre ellas,
los actos de los cuerpos se repiten
en la celeste rueda de las causas.

Todo está sucediendo
sin que nadie se implique
en este haz de oros y de picas.
Es una operación que se resuelve
por pura prodigiosa
matemática.

Ha vibrado el arcano
sobre el hangar vacío y son su eco
abecedarios,
leyes,
las promesas
de dioses y de hombres,
albadas a la hermosa y luego voces
de muerte con el alba.

Miniado con la sangre de los justos
hay un evangeliario en las partículas
que anuncia su perdón al que mató
y al que fue asesinado, suma y sigue.

¿No veis que no se pierde ni una gota
de este amargo licor, de esta dulzura?

Calla el coro del Uno
y un silencio elocuente es lo que queda.
No se acierta a pensar;
quien abre el corazón y lo hace oídos,
ése puede que oiga.


Vicente Gallego Si temierais morir








Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.



1. Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y, con todo, en este trance
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance





2. Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.





3. Cuanto más alto llegaba
de
este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: ¡No habrá quien alcance!
y abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.





4. Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza del cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé solo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Juan de la Cruz


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